El amor es como un árbol.
Vuela por el aire hasta sembrarse en un buen corazón.
Germina sin ayuda pero necesita de ésta mientras sus raíces y tronco se fortalecen.
Una vez robusto y frondoso se autosostiene con los más mínimos detalles. Y hasta puede dar frutos.
Sin embargo, como todo árbol, sucumbe a la deforestación.
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